viernes, 1 de abril de 2016

LA FLOR DE LOTO

El loto, (Padma en sánscrito), es la flor sagrada común a todas las religiones de Asia.  Muchas divinidades se representan sentadas meditando sobre un loto.  Para los budistas la flor de loto representa la pureza de cuerpo y alma, la belleza y la armonía interna; simboliza la pureza de corazón, la abundancia, la espiritualidad misma.  Es la flor nacional de la India y Vietnam.   


La especial simbología de la flor de loto se debe a que conserva  su pureza inmaculada, volteando siempre hacia la luz de la espiritualidad, capaz de repeler microorganismos, aún cuando crece en agua de fango.   El agua impura en la que crece, representa los apegos, los deseos de la carne y la impureza del mundo material.

El loto Simboliza la pureza de corazón, la abundancia, la espiritualidad.  Se le considera planta de buena fortuna, limpia el aire, atrae energías positivas, salud y abundancia.

Se asocia directamente con Buda, lo que da a la flor de loto una connotación única en el plano espiritual de los pueblos de Oriente. Cuenta una leyenda que cuando el niño buda empezó a dar sus primeros pasos, crecieron flores de loto en todos los lugares donde pisó el niño.

La filosofía yoga utiliza en meditación la tradicional posición de loto o Padmasana, la cual consiste en sentarse cómodamente, con la espalda recta, cruzar las piernas ubicando cada pie encima del muslo opuesto, colocando las manos preferiblemente con las palmas hacia arriba sobre las rodillas.  Otras escuelas colocan la palma de la mano izquierda sobre la derecha debajo del vientre.

Sus diversos colores también tienen significados muy específicos:

El loto blanco representa el equilibrio total entre mente y espíritu.

El loto rosado es el más importante para los budistas pues se relaciona directamente con Buda. También es asociada a divinidades muy reverenciadas.

El loto rojo representa el corazón mismo, la nobleza e inocencia, el amor, la compasión y la pasión.

El loto azul, mayormente lo encontraremos cerrado, difícilmente abre sus pétalos.  Representa la sabiduría y el conocimiento, el dominio del espíritu sobre los sentidos.

La Flor de Loto, hermosa, noble y pura por excelencia ocupa un lugar especial de admiración por su belleza y respeto por todas las cualidades espirituales que representa.


L. CEDEÑO S.

miércoles, 2 de marzo de 2016

BENDICION CELTA

Que el camino nos lleve a encontrarnos.

Que el viento sople siempre a tu favor.

Que los cálidos rayos del sol caigan sobre tu casa y siempre tengas cerca una mano amiga.

Que siempre esté verde la hierba que pisas y azul el cielo sobre ti.

Que sean completas las alegrías que te rodean y sinceros los corazones que te aman.


sábado, 27 de febrero de 2016

VIDA ESPIRITUAL HOY


Cada nueva generación aduce que llevar una vida espiritual era más fácil para las generaciones anteriores, cuando la vida era más tranquila, más lenta. 


La espiritualidad, esa conexión con Dios, con lo divino, como queramos llamarlo, nace con el ser humano, es inherente al alma; a lo largo de nuestra vida se cultiva, muchas veces inconscientemente, por tradiciones transmitidas, pero cuando la reconocemos y asimilamos como parte de nosotros mismos crecerá a pasos agigantados y sin detenerse.

Con frecuencia confundimos la espiritualidad con la religión.  Una persona que cultiva su espiritualidad no tiene necesariamente que vivir sumergida en iglesias, templos o volverse ermitaño.  Claro que, poder retirarnos a ese lugar especial soñado, o un monasterio si tuviéramos la oportunidad, sería una gran experiencia espiritual. 

Lamentablemente,  en nuestro tiempo, para el ser humano común el verdadero reto es mantener paz interior,  llevando una vida espiritual paralela a la vida cotidiana, cumpliendo con las exigencias familiares, laborales, económicas y de la sociedad en la cual nos desenvolvemos.

Nuestra espiritualidad empieza todos los días, desde el momento en que despertamos y agradecemos por un nuevo día, por las nuevas energías, por las actividades que habremos de realizar. Diariamente tendremos que tomar decisiones, descubriremos que la vida nos pone trampas que tratarán de distraernos de nuestro camino espiritual, de nuestro plan divino; trampas que deberemos identificar y superar. Cada uno es responsable de su crecimiento espiritual el cual es imposible si no superamos el desafío que representa el materialismo y la falta de sensibilidad del mundo que hoy vivimos.

No establecer límites entre lo que es y lo que no es espiritual, no criticar la manera como los demás viven su mundo espiritual, es parte de nuestro propio aprendizaje, si recordamos que cada ser, de acuerdo con su propio grado de evolución, encontrará la guía, el camino correcto hacia su vida espiritual.

Realizar nuestra vida diaria de la mejor manera posible, cuidar nuestros propios pensamientos, actuar sin afectar, sin lastimar, sin atropellar, sin menospreciar a los demás,  sobre todo verbalmente,  es un desarrollo espiritual; la sensibilidad ante el dolor ajeno, el cuidado de la vida de todos los seres vivientes, de la vida misma del planeta, siempre que podamos hacer el bien sin mirar a quién y sin esperar recompensa alguna, pedir por los que sufren, es una ganancia espiritual.

Agradecer por nuestros familiares, amigos  nuestras actividades, así como  disfrutar nuestros momentos de soledad y felicidad es crecimiento espiritual.


L. CEDEÑO S.

martes, 2 de febrero de 2016

SAN VALENTIN



Al llegar el mes de febrero inmediatamente los medios y las redes sociales nos envuelven en un aura de festejo de amor y amistad... en el mundo del “Día de San Valentín”.


San Valentín, médico y sacerdote, nació en Terni, Italia, ejerciendo su labor dentro del marco de gobierno del emperador Claudio II, quien se oponía rotundamente al matrimonio de los jóvenes soldados, los cuales, según su opinión, prestaban mejor servicio si no tenían ataduras conyugales y de familia; llegando a prohibir por decreto el matrimonio de los soldados.

Valentín, el sacerdote, consideró injusta esta medida y se convirtió en cómplice del amor y los enamorados, realizando casamientos secretos.

Al enterarse el emperador Claudio II de esta afrenta, Valentín fue llevado a palacio. Cuentan que un alto oficial llamado Asterius, encargado de la prisión donde sería encarcelado, quiso poner a prueba a Valentín, retándolo a que le diera visión a su hija Julia, quien era ciega de nacimiento, a lo cual Valentín aceptó y se realizó el milagro. Asterius y su familia se convirtieron al cristianismo, lo cual irritó más aún al emperador. Por orden de Claudio II, Valentín fue martirizado y ejecutado el 14 de febrero del año 270, convirtiéndolo en mártir. 

En agradecimiento al milagro recibido, la joven Julia plantó junto a la tumba de Valentín un almendro de flores rosadas. Desde entonces, el almendro se convirtió en un símbolo de amor y amistad duraderos.

Aunque no tenemos datos de su canonización, el Día de San Valentín que empezó como una celebración pagana, posteriormente fue asimilada por la Iglesia Católica Romana, al designar a San Valentín como patrón de los enamorados, alrededor del año 498 cuando el papa Gelasio I, declaró por primera vez el día de fiesta dedicado a San Valentín. Los restos de San Valentín descansan hoy, en la Basílica que lleva su nombre, en su ciudad natal, Terni. 

El “Día de San Valentín” es una festividad puramente occidental, que inicia en Europa (desde el Imperio Romano, con una milenaria celebración pagana), extendida a toda América, tiene una especial importancia comercial en los Estados Unidos y se ha extendido a algunos países de Oriente como China y Japón. 

En el año 1969 la Iglesia Católica, literalmente, borró del calendario eclesiástico esta celebración, en un intento de eliminar del santoral todos aquellos santos que podían proceder de leyendas. Sin embargo, San Valentín es también venerado como santo en la Iglesia Luterana, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Anglicana. El 14 de febrero de 2014, el papa Francisco participó de la celebración de San Valentín. En esta oportunidad bendijo más de 17,000 novios, a los cuales impartió consejos; exhortándolos a no tener miedo al compromiso, a no tener miedo a casarse. 

Las populares tarjetas de San Valentin aparecen por primera vez como tarjetas postales gracias a la estadounidense Esther Howland, en 1842, quien comenzó a comercializarlas con el nombre de “Valentines”. En el diseño de las tarjetas, desde el principio, se utilizaron las rosas y corazones de color rojo y los cupidos con sus arcos y flechas, convirtiéndose estos en íconos de esta celebración.

El 14 de febrero en muchos países es considerado solo como “Día de los Enamorados” pero su esencia es más amplia en muchos otros países, donde se le denomina como: “Día del Amor y la Amistad”.

Como se llame, en cualquier lugar del mundo, el 14 de febrero, gracias a San Valentín, es siempre un día especial para celebrar el amor y la amistad. 

L. CEDEÑO S.

jueves, 21 de enero de 2016

AMÉN


Desde niños, aún antes de rezar nuestras propias oraciones, escuchamos, asimilamos el “Amén” de manera natural y casi rutinaria. De origen hebreo, la palabra “Amén” ha sido traducida como “así sea”, “así es” o “así será”. Un dato curioso es que el “Amén” no es utilizado solo en el cristianismo; también se usa en el islam y el judaísmo.

El “Amén” ha sido concebido como la manera perfecta para terminar una plegaria, porque reafirma nuestra fe en nuestras oraciones; también podemos decir “Amén” como aceptación a bendiciones recibidas.

Pronunciar un “Amén” al final de nuestras oraciones envuelve una mística de fuerza, credulidad, aceptación y confianza de que “así será”, nos da la certeza de haber conectado con la divinidad.

L. CEDEÑO S.









martes, 1 de diciembre de 2015

UN DÍA - Frases- D. Ibárrubi


                                                                 Dolores Ibárrubi, (La Pasionaria)
                                                                 (1895 - 1989)


miércoles, 25 de noviembre de 2015

DAR GRACIAS

El agradecimiento trae consigo nuevas bendiciones.  Cada vez que damos gracias, nuestras vibraciones se convierten en energías positivas, que atraen hacia nosotros nuevas y mejores cosas positivas.

La gratitud actúa de manera repetitiva. Demos gracias por todo, en cada momento que nos acordemos.  Si hacemos el ejercicio de enumerar todas las cosas por las que podemos agradecer nos sentiremos más felices y se multiplicarán las bendiciones.  Hoy puede ser el mejor día para DAR GRACIAS por todo lo que recibimos.